Monólogos

Dicen que solo pienso en comida, ¡y un jamón!

Dice mi parienta que siempre estoy pensando en la comida, sí, en el sexo también, pero hay más posibilidad de comer que de aparearse.

Hay películas picantes y otras que son una patata, si es fácil es pan comido, si alguien nos cae muy mal se nos atraganta o lo tenemos “estomagao”. Si es guapa es una perita en dulce o un bombón.
El que se pica ajos come, las tetas son melones o peras, ¡vaya castaña! decimos cuando alguien se da una buena hostia o algo es más aburrido que una partida de ajedrez por la radio. Algunos parecen fideos y otros con panzas como sandías.

Nos quedamos “torraos”, fritos, “sobaos”, sopa, “aplatanaos” y con torrija. Tenemos cara de pan, damos tortas, galletas y alguna castaña, tiramos arroz en las bodas y con las almendras crecen las tetas. A veces estamos hechos un flan, otras buscamos nuestra media naranja, el joven es un yogurcito, el viejo es maduro y el buenorro bizcochito. Si te das una piña te quedas hecho harina o puré…

Colorado como un pimiento o blanco como la leche, el gracioso es “salao”, el amable dulce, el estúpido vinagre, algunos son de azúcar y siempre hay algún atún. Hay quien se da el filete, que suerte.
Odiamos ser el segundo plato, los hay empanados, con “cebollica” en los sobacos, con “cebollón” si van bebidos o con una buena merluza. Algunos con dátiles en las manos y otros con patatas en los calcetines.

Lo pasamos pipa, estamos asados, se nos va la olla y nos falta un sartenazo. Algunos son la leche, otros tienen mala leche y mala uva. Si es exquisito es canela en rama. Medimos la distancia por manzanas, Magdalena es la vecina, metemos la gamba más de lo que quisiéramos, cambiamos las peras que se funden y bailamos salsa.

Dice mi parienta que sólo pienso en la comida, y yo le digo que… ¡y un jamón!